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25/5/16

Yo iba de peregrina con mi camiseta flamenca...

camisetas-flamencas

Hola, Finuc@s!

La semana pasada os contaba un poco de mis venturas y desventuras en el camino del Rocío de este año, que, como ya os dije, va a quedar para la historia como el más lluvioso y frío en décadas, lo que hizo que se convirtiese casi en un desafío extremo de ésos que salen en la tele...  Pero como a una le ha nacido esta vena romera, fue guardar los impermeables y los bártulos del Rocío y empezar a sacar los volantes, las camisetas flamencas, las flores y los pendientes para irme de romería otra vez, apenas una semana más tarde, para acompañar a la Virgen de los Remedios hasta el pinar de Aljaraque, localidad de la que es patrona y en la que resido.  ¿Qué os parece si os lo cuento mientras os enseño algunas camisetas flamencas y romeras a la vez?


Lo que yo no me imaginaba es que este año la romería de Aljaraque también iba a ser muy especial para mí.  Si la semana anterior, en el Rocío, casi nos lleva una inundación por delante con tanto agua, pocos días después era una ola de calor la que nos iba a caer encima, aquél viernes por la tarde,  en el camino hacia el pinar aljaraqueño.  Eso, y que yo ya venía arrastrando mucho estrés y mucho cansancio de todas estas semanas previas a mayo, consiguió que me diese un jamacuco y casi no lo cuento!

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Sí, sí, tal y como lo estáis leyendo.  Mira que ya he hecho muchas veces este camino, que más bien es casi un paseo, porque es cortito, relajado, tranquilo, vas parando para comer y beber, para cantar y bailar sevillanas, a media tarde, anocheciendo, vamos, que ni por asomo es una prueba maratoniana!  


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Pero se conoce que me pilló el cuerpo como cortado, agotado de tanto ajetreo con los encargos de camisetas para las romerías, de regalitos para comuniones, de capazos que están viajando a Francia en estos momentos! (ufff, si tengo cosas por contaros...), y me dijo mi cuerpo a mí misma "mira, Finuca, hasta aquí hemos llegado, tú estás que no te quieres perder ni una, hija mía, y esto no puede ser.  Yo aquí me bajo."

Esa era mi tensión, la que me hablaba, que se me cayó por los suelos, me dejó sin habla (que ya es raro en mí) y empecé a ver estrellitas que brillaban y eso que todavía no era de noche.  Mi madre, mi marido y mi amiga Mari Carmen Felicio (a la que mando un beso y las gracias desde aquí, porque siempre le pilla a mi lado cada vez que me da un yu-yu de éstos, y la pobre se desvive por aliviarme) empezaron a mirarme con cara rara, viendo que cada vez me ponía más blanca y que iba buscando un sitio en la cuneta donde sentarme y dejar que pasara la gente, los caballos y los carros...


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La verdad es que faltaba muy poco para llegar, pero me entró un agobio muy grande entre tanta gente, unos sudores tremendos, y me vi incapaz de llegar al final del camino.  Y lo que pasa en estos casos, mientras más lo intentaba, más nerviosa y más floja me ponía.  En resumidas cuentas, que mi amiga avisó a su marido para que viniera a buscarme con el coche y así llegué a la romería, con la pena de haber echado a perder un camino tan bonito y tan divertido como hemos disfrutado otros años.  La cosa no fue a más, y cuando me repuse, volvimos a casa sin problema.


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Pero yo tenía esa espinita clavada ahí...  Una es tauro, cabezona, terca y testaruda, y no me había quedado a gusto.  Así que estuve dándole vueltas a la cabeza todo el fin de semana pensando en hacer el camino de vuelta el domingo por la noche.  Me habían hablado siempre maravillas de la vuelta de la Virgen al pueblo, que si era un camino más sentido, más íntimo, más emotivo, pero nunca me había animado a hacerlo.  Unas veces por unas cosas o por otras, nunca había dado el paso, nunca mejor dicho.  Y esta vez, que ninguna de mis amigas se animaba a hacerlo, que no lo había ni planeado, le dije a mi niña "¿te vienes conmigo?", y ella, que parece ser que está heredando la afición romera de su madre, me dijo que sí sin dudarlo.  Hasta mi marido, que no es muy dado a estas cosas, acabó por acompañarnos.


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Y en bendita hora, porque ha sido una de las experiencias más entrañables y emotivas que he vivido.  Esto sí que ya no lo voy a poder explicar con palabras, porque se trata de sentimientos, de gente que canta, que reza, que llora, que habla murmurando mirando a la Virgen a los ojos, como el que habla con una madre, que no quieren separarse de ella ni un minuto, que van tocando su carreta y su manto a cada paso buscando consuelo, que le dedican palabras de cariño y vítores que te ponen los pelos de punta...  Todo eso en medio de la noche, caminando despacito, divisando la torre de la iglesia del pueblo al fondo y deseando no llegar tan pronto.


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En fin, ya sabéis dónde podréis encontrar a la Fina el año que viene por estas fechas de mayo: repitiendo este camino de vuelta que me ha enganchado también, que me ha enamorado y me ha renovado por dentro.  Y los míos aseguran que estarán a mi lado también, porque se emocionaron igual que yo.  Aquí os dejo una pinceladita de esos momentos emotivos del camino con este vídeo que grabé en la madrugada del lunes, llegando al pueblo:




Así que, para cerrar este capítulo romero, puedo decir que las romerías que he vivido en este 2016 han estado llenas de luces y de sombras, las sombras de las dificultades que, como en la vida, se ponen en tu camino, y las luces de los buenos momentos vividos, las alegrías y las recompensas cuando alcanzas finalmente un objetivo.


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Todo este relato de mis batallitas ha estado salpicado de algunas de las camisetas flamencas que confeccioné por encargo para esta ocasión, y que como fueron parte de todo el estrés que he pasado esta primavera (con gusto, eso sí), vienen que ni pintadas para ilustrar el post de hoy.  Camisetas flamencas para mujeres y para niñas, con el modelo más clásico de la flamenca de Cá la Fina y con los modelos nuevos, como el modelo Córdoba, que, además de haber tenido mucho éxito en los bolsos (os tengo que enseñar algunos monísimos!), también he empezado a usarlo en las camisetas y gusta mucho también.  Y para no quedarme atrás, que siempre me quedo, aquí estoy yo con mi modelo Córdoba en azul, a conjunto con una flor que no sé si se me ve muy bien en lo alto de la cabeza...

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Por si el camino de ida no había tenido suficiente anécdota con lo del jamacuco, antes de que me diera aquél golpe de calor, y en una de las paradas del camino, me quedo mirando a la chica que tenía justo delante de mí y mi sorpresa fue mayúscula:  llevaba una de mis camisetas!  Me acerqué a ella, le pedí permiso para hacerle una foto y la chica se quedó a cuadros, no se explicaba por qué.  Cuando le dije que yo había confeccionado aquella camiseta flamenca y que me encantaba verla luciendo en una mujer tan guapa, esbozó una sonrisa y no sé cuál de las dos se puso más colorada...  Yo me escapé de allí corriendo, muerta de la vergüenza (ya sé que no hay razón, pero no lo pude evitar) y ni siquiera le pregunté su nombre...  Así que si te ves hoy aquí, romera desconocida, vuelvo a darte las gracias por tu simpatía y por escoger a Cá la Fina para completar tu look flamenco.  ¡Qué subidón!  Es que no acostumbro a verlas puestas, lucidas por sus dueñas, y cuando me tropiezo con alguna me emociono también, si es que no tengo remedio!

Y ya está, voy a parar de contar cosas por hoy, porque me siento aquí a escribiros y es como si estuviera charlando con mis amig@s, os cuento mi vida en un periquete, y tampoco os quiero aburrir demasiado con mis cosas.  Con este post pongo punto y final a los relatos de romerías de este año, que ya está bien, y vuelvo otra vez a mis contenidos habituales: a contaros batallitas, pero de otra clase y con otros protagonistas, con más diseños nuevos y prendas por estrenar.  Os espero el miércoles que viene, y mientras os envío todo mi cariño, mis besos y mi agradecimiento por estar ahí, visitando este blog.  Se os quiere muchísimo, que lo sepáis.  Chao!
6 comentarios on "Yo iba de peregrina con mi camiseta flamenca..."
  1. Unas camisetas preciosas para ir de romería!! La verdad es que cada momento en una romería tiene su esencia y hay que aprender a disfrutarlo y a sacarle todo el jugo como tú has hecho ;)
    Besos, Ángela

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    1. Tienes toda la razón. Es una vez al año, y la cogemos con muchas ganas, así que intentamos disfrutar cada instante. Me alegro de que te hayan gustado, Angela. Un beso!

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  2. Cuántos sentimientos encontrados,amiga Fina! y cómo siento que te diera ese amarillo :( y te perdieras el resto del camino,pero mira,descubriste el de la noche,y esas experiencias pa ti se quean ;)
    Me alegro que disfrutes de tu Romería,tus camisetas son ideales,me imagino el momentassso de ver a la chica con tu modelito,jaja,qué subidón!!
    Muy buen relato,me has tenido en vilo! sufriendo y sintiendo contigo. Cómo mola tu flor y tu falda!!
    Muchos besos! :)

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    1. Sí, me las pinto sola para crear intrigas, jajajajaja. No hay mal que por bien no venga, y este año al final salí ganando, después de todo. Y me alegro de que a todas os guste la flor, yo que pensaba que no la íbais a ver...jajajaja. La falda es obra de mi mamá, que es la maestra costurera que originó todo esto! Muchas gracias, Yoli, y muchos besos!

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  3. Nunca he estado en una romeria de ese tipo y por lo que cuentas es toda una experiemcia espiritual y parece qie esta vez tambien has tenido experiemcias de otro tipo mas teremales jaja me alegro que hayas disfrutado tanto
    besos

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    1. Pues estoy segura de que te encantaría y de que te erizaría la piel como a mí, Raquel. Ya ves que a pesar de que a veces casi "no lo cuento", yo sigo repitiendo! jajajaja. Un beso muy grande.

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Me haces muy feliz cuando comentas!

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