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28/9/16

Ratones y ratonas


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Hola, Finuc@s!

¿Recordáis que este verano os conté por Instagram que se me había llenado el taller de ratones?  Pero no eran unos roedores cualesquiera, afortunadamente, sino que se trataba de una pandilla de ratones y ratonas de trapo,  elegantemente vestidos y con su bolsita guardadientes colgada a la espalda, que estaban dispuestos y preparados para ir a recibir a su colega,  el Ratón Pérez.  Pues de eso va el post de hoy.




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Cuando te pones a coser cosas nuevas, nunca sabes qué es lo que va a caer en gracia, qué puede tener mayor o menor aceptación, pero con estos ratoncitos, desde un principio, se vio claramente que eran capaces de robarte el corazón...  Mirándolos y mirándolos, mientras los cosía,  me imaginaba la cara que iban a poner Udane, Hodei, Noa, Manuela, Elena, Adrián y Martín cuando recibieran su ratón personalizado como regalo; pensaba en la ilusión con la que dejarían sobre su almohada a su "amigo guardadientes" para esperar la llegada del Sr. Pérez, un ratón famoso donde los haya, conocido por visitar por las noches a los niños que pierden sus dientes de leche y cambiárselos por regalos, golosinas o, incluso, dinero... 

Y mientras los miraba y pensaba, caí en la cuenta de que, realmente, a pesar de conocerlo de toda la vida, yo no sabía de dónde venía esa tradición de esperar al Ratón Pérez.  De pequeña, nunca me había dado por preguntar, la verdad, y ahora, siendo mayor, me picaba la curiosidad (menos mal que mis hijos nunca me lo preguntaron, porque no hubiera sabido qué decir...)  Así que me puse a investigar (en este Google que lo sabe todo) y me quedé bastante sorprendida: resulta que es un ratón muy famoso, pero de verdad de la buena, ¡toda una celebridad!
   

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Esta tradición, creada con toques fantásticos, alrededor de la pérdida de los primeros dientes de leche, se conoce en muchos otros países con otros nombres, como el "ratoncito", "Topolino", "Fatina" o el "Hada de los dientes", pero en España fue más allá y se le puso incluso apellido, el Sr. Pérez.

La verdad es que para los madrileños no es ningún secreto lo que os voy a contar, ya que se trata de uno de los personajes más conocidos y castizos de la capital.  Se podría decir que hasta de rancio abolengo, nacido, nada más y nada menos que en el Palacio Real en el siglo XIX, por encargo de la reina regente María Cristina para su hijo Alfonso XIII.  

Parece ser que el pequeño rey, al quedarse huérfano tan temprano, se había convertido en un niño asustadizo, que se preocupaba por todo, incluso cuando perdió su primer diente de leche montó un drama con eso,  y a su madre se le ocurrió la idea de encargarle al jesuita jerezano Luis Coloma (que también era novelista) que escribiera un cuento lleno de fantasía que tranquilizara al niño y le ayudara a restarle importancia a un suceso tan normal y corriente.


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Con ese encargo entre manos, el padre Coloma escribió un cuento protagonizado por el rey Buby I (que era el apodo con el que llamaban al niño Alfonso en familia), el cual,  al perder su primer diente de leche lo deja debajo de la almohada esperando al Ratón Pérez, un ratón con poderes mágicos que convierte al rey Buby en otro personaje lleno de magia, con el que se marcha a recolectar todos los dientes de los niños de Madrid para llevarlos luego a su casa, una caja de galletas Huntley, que, precisamente, eran las favoritas del pequeño Alfonso.

El cuento tenía, a la vez, una segunda lectura, que era la de enseñar a este pequeño que se había convertido en rey tan temprano, cómo vivían otros muchos niños de su edad y con otras clases sociales, otros medios y otras formas de vida, y cómo superaban día a día sus propias dificultades igual que debería hacerlo él.


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Aquél cuento, que empezó a hacerse más y más popular, se conserva en un ejemplar forrado en piel verde y con dedicatoria manuscrita para Su Majestad en la cámara acorazada de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, y, con el tiempo, dio lugar a un hecho insólito: la colocación de una placa conmemorativa en la calle Arenal, 8 de Madrid, muy cerca de la Plaza del Sol, justo en el lugar en el que el el cuento explica que se encontraba la pastelería en la que vivía el Ratón Pérez con su familia. 

Insólita fue la colocación de esa placa, porque es el único personaje de ficción que tiene una, pero es que su fama es tal que hasta tiene su estatua de bronce también, chiquitina, pero digna de toda una celebridad.

Muy cerca de allí está también la Casita Museo de Ratón Pérez, por supuesto pequeñita como él, pero una cita indispensable para todos l@s peques que visiten la capital y quieran conocer de primera mano la historia de este personaje tan especial y tan querido.

Foto: diario ABC Madrid (2/11/2015)

Así que, como véis, el Ratón Pérez no es un ratón cualquiera, y ahora me miro a esos ratones y ratonas de trapo de otra manera, pensando en que son la continuidad de una costumbre llena de historia y de buenas intenciones: las de ayudar a un niño a luchar contra sus miedos y a entrar en un mundo de fantasía para vencerlos.

Toda esta información, y mucha más, podéis encontrarla en estos artículos de ABC (aquí y aquí) y, por supuesto, en la web de la Casa Museo del Ratón Pérez (sí, sí, hasta tiene web, como toda celebridad que se precie), donde conoceréis muchos más datos y anécdotas de su vida y de la de su familia.

Y hasta aquí este post tan ratonil.  Ahora que lo sé, la próxima vez que vaya a Madrid procuraré hacerle una visita al Sr. Pérez y así le pregunto qué fue de mis dientes de leche...igual no se acuerda ya...no sé, ha pasado taaaaanto tiempo...  ¿Vosotr@s conocíais toda esta historia?  Igual he sido la última en enterarme, tampoco me extrañaría nada.  Sea como fuere, os deseo que paséis una semana estupenda y que volváis el miércoles que viene por aquí, a hacerme una visita y ver qué os cuento entonces.  Mil gracias por estar ahí y mil besos para tod@s.  Chao!




8 comentarios on "Ratones y ratonas"
  1. ¡Son super graciosos, Fina!
    Es genial que vayan personalizados con sus nombres y el detalle de la bolsita es fantástico.
    La historia del Ratón la conocía pues con la caída del primer diente de una de mis hijas tuvimos que indagar para atender a sus preguntas.
    Besos

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    1. Ah, qué bueno! Eso es lo mejor de tener hijos "preguntones", que despiertan tus dotes detectivescas... A los míos no les dio nunca por preguntar eso, estaban más preocupados por escribirle al ratón una carta lo bastante convincente como para que les dejase un buen regalo. Pero nunca es tarde para aprender cosas nuevas, y ahora se la podré contar a los nietos algún día, jajajajaja. Un beso grande, Isabel, y muchas gracias!

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  2. Los ratones que nos muestras don super bonitos. Yo estuve en la casa museo del ratón Pérez y aunque es muy pequeñita tanto a mi peque como a mi nos encantó.Dió la casualidad que sólo estábamos nosotras y otra mamá con su hija y tuvimos la suerte que la chica que explicaba la historia fue super amable. Además olía todo el tiempo a canela. Y al acabar la visita el ratón Pérez le dejó un pequeño detalle a las pequeñas. Un saludo.

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    1. Muchas gracias por compartir esa experiencia! Debió de ser muy agradable que os atendieran así y seguro que a las niñas no se les va a olvidar. Seamos grandes o pequeños, un poquito de magia en nuestras vidas nunca está de más. Gracias otra vez y un beso!

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  3. Buenoooooooooo Fina! Cuántas cosas bonitas pa reflexionar hoy.
    Lo primero,que tampoco sabía nada del Ratoncito Pérez,así que me ha encantado leerte,y ahora tengo muchas ganas de volver a Madrid a hacerme una foto con esa placa,jajaja,y a ver su estatuílla y cómo no el Museo. Qué pa niños ni na,eso nos gusta a todos,jajaja ;)

    Lo segundo es que la historia es con Alfonso XIII,que yo es escuchar Alfonso y me acuerdo de Nerja,jajaja.
    Aunque bueno,el que estuvo en ese precioso rincón del mundo llamado "el Balcón de Europa" fue el padre,jajaja,Alfonso XII,que tiene su estatua de Bronce allí,pero cómo me encanta Nerja,y siempre cuando vamos pa lla digo que vamos a ver a Alfonso,jajaja,me ha hecho mucha ilusión saber esta historia sobre su hijo.
    Sí que es verdad que se quedó huérfano de padre,murió con 28 años,como ves estoy mu puesta en el tema,jajaja,me partooooo,qué buenas clases de Historia estamos haciendo hoy,jajajaja.

    Y Tercero,tus ratones. Ya los había visto y me he quedao enamoraíta!! No pueden tener más gracia!! sobre to con las corbatas,jajaja.
    Qué cosas más bonitas,qué colección más chula de ratones,y qué penita que se vayan de tu taller. Yo me los quedaría todos,jajajajaja.
    Es que no hay más arte que el tuyo! Me encantaaaaaaaaaaaaaaan!
    Hasta la semana que viene,amiga! A seguir creando estas piezas tuyas tan únicas y a seguir cómo no,contándonos esas historias de siempre que haces tan tuyas ;)
    Muchos besooooooooooooooooooos! :)

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    1. De verdad que me dejas con "las patas arrecolgando", jajajaja. ¿Cómo eres capaz de sacarle punta a todo, hija mía? Me parto con tu comentario sobre los "Alfonsos" y cómo tienes tanta gracia para traértelo siempre a tu tierra, a Málaga, que, cómo no, es como para estar orgullosa de ella y mucho más. Y no sé cómo quieres que me quede todos los ratones: pero ¿tú qué esperas, que se me sigan cayendo los dientes y me siga visitando o qué? Tengo esperanza de que me duren un poco todavía, jajajajajajaja. Un beso muy grande, amiga, y muchas gracias!!

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  4. Esto parece una familia!! Son todos preciosos ;)
    Besos, Ángela

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    1. Ya te digo! Hay padres, madres, hijos, cuñados, hay de todo, jajajaja. Muchas gracias, Angela, y un beso grande!

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