Top Social

                             
29/3/15

Yo, para ser feliz...


Hola, Finuc@s!

A lo mejor os pillo haciendo las maletas para iros de vacaciones... ¿sí?  Qué suerte...  Ah, ¿que no?  Vaya por diosss...  Pues, ¿sabéis qué os digo?  Que no me resigno a quedarme sin vacaciones, o al menos sin descanso.  Yo creo que si "aparco" la costurilla durante unos días no se va a acabar el mundo ¿no?  Y hasta puede que coja un poquito de "color", que algún rayito de sol pillaré, digo yo, aunque sea en el patio, así, de soslayo...  Si es que a veces no te hace falta mucho para sentirte a gusto y feliz (esto suena a consuelo para no ponerme verde de envidia, pero es verdad).  A veces, son las cosas más normales y más simples las que te hacen sonreír y disfrutar de una pequeña dosis de felicidad.

Todo esto viene a cuento de un post que publicó Elena, del blog Velvet Cat, y que tituló "Crazy little things I love", como la canción de Queen,  en el que nos invitaba a sus lector@s a que recopiláramos, como ella hizo, algunas de esas pequeñas cosas que te hacen simplemente feliz, sin muchos artificios, que te hacen sentir bien en un momento puntual.  Elena nos enseñó algunas de las cosas que ella disfruta más, y hoy os enseño yo las mías, al ritmo de otra canción, "Yo para ser feliz quiero un camión", de Loquillo ,pero sin lo del camión.  No es lo mismo, pero qué queréis...

Cosas que me hacen feliz



Eso de desconectar el despertador el viernes por la noche... y saber que no me voy a levantar el sábado y el domingo como si hubiera un incendio y hubiera que salir corriendo, por favor... eso es felicidad!


El olor a salitre y a bronceador, el calor de los rayos de sol y de la arena rozando la piel, el rumor de las olas yendo y viniendo... Los momentos de relax en la playa son ocasiones para ser feliz...


Pura energía, frescura, sabor ácido y fresco, olor cítrico... Contemplar una pradera verde, o una arboleda, o el mar en un día soleado: el verde me pone las pilas y me carga de optimismo!


Me vuelven loca desde pequeña: cada vez que venía una visita a mi casa, era lo primero que sacaba para enseñarlo, pero con mis tacones, mis flores, mis pendientes y todo, ya fuese marzo, julio o noviembre, yo siempre les decía "tengo un traje de flamenca, ¿lo quieres ver?", y corría por el pasillo hacia mi habitación... Parece que todavía estoy viendo la cara de mi madre resignada diciendo "ahora saldrá con todo puesto, es que ella tiene que enseñarlo..."  O si íbamos el finde a algún espectáculo flamenco en una peña, yo me lo llevaba, por si tenía que actuar, claro... y era tan feliz...  Eso fue el principio de todo!


No llevo la cuenta de cuántos tengo, pero nunca serán suficientes: es el regalo perfecto para mí, así que ya sabéis, os estoy dando pistas.... No tengo manías con el color, tamaño ni forma, porque tiene que haber uno para cada ocasión, así que no reprimáis nunca las ganas de regalarme uno...


Esa sensación tan especial de felicidad cuando entras en una zapatería y sabes que vas a salir de allí con un par nuevo, o con dos... y que te va a faltar tiempo para estrenarlos! Bieeeen!



Es una de las cosas que más me gusta de Andalucía, y os preguntaréis "¿y por qué no Valencia, que hay más naranjos?"  Pues también, pero aquí se mezcla con el incienso en Semana Santa y es muy característico... Es un anuncio de la llegada del buen tiempo, y me encanta asomarme a mi ventana y olerlo...


Ponerte a bailar y cantar como una posesa, imaginando que el tiempo no ha pasado y que todavía eres una adolescente, soportando las miradas de incredulidad de tus hijos: eso también es felicidad.  ¿Pero en qué momento cerré los ojos y aparecí aquí?



Y lo conseguimos siempre, vaya que si lo conseguimos, nos hace falta bien poco para "partirnos la caja", echar un buen rato y despedirnos con aquello de "esto hay que repetirlo pronto", que luego a lo mejor tarda, pero nos quedamos con ese regustillo de haber reído "lo más grande!"



Este es un ritual que se repite, repito, repetimos todos en casa varias veces al día, de ahí la cara de resignación de la perra...  Ella ya tiene asumido que ha venido a este mundo, y más en concreto a mi casa, para ser achuchada, así que se lo toma bastante bien... o eso parece...  Yo creo que ella también es feliz así.

Estas son algunas de esas pequeñas cosas que me hacen feliz, ya veis, muy simples, pero que disfruto un montón.  Y si queréis saber cuáles son los momentos de felicidad de las demás participantes en esta iniciativa de Elena, sólo tenéis que visitar la fiesta de enlaces en Velvet Cat.  Hay para todos los gustos!

Y ahora ya os dejo que os vayáis tranquilamente de vacaciones, o al menos, que descanséis los días que podáis, que también lo merecéis.  Estos días nos seguiremos viendo por aquí, con más posts "de vacaciones" de Semana Santa.  Os mando muchos besos y muchísimas gracias por compartir estos ratitos conmigo.  Vosotr@s también sois mi dosis de felicidad.   Chao!


Custom Post Signature

Custom Post  Signature